El asesoramiento de imagen como experiencia personal

Nunca pensé que una experiencia así podía llegar tan al fondo de nuestra psiquis. En mi proceso personal para llegar a ser una profesional de la imagen decidí que era necesario estar del otro lado, y que una persona con mirada objetiva me ayude a superar mis inseguridades y potenciar mi belleza natural.

Es así que, en el camino para llegar a ser una buena asesora de imagen, era necesario pasar por el mismo proceso de evolución interior que pretendo para mis clientes. Fue por eso que sin pensarlo más reserve una cita con ella, mi referente, Carolina Aubele. Necesitaba su punto de vista experto para potenciarme en lo personal pero también en lo profesional.

Un poco nerviosa llegue a la primera reunión, no es fácil exponerse al escrutinio ajeno. Una vez acomodadas comenzó un cuestionario que yo iba respondiendo sin mucho pensar hasta que poco a poco sentía que me estaban sacando la ficha. Rápidamente iban saliendo a la luz mis inseguridades, y no sé cómo pero junto a ella me iba dando cuenta que claramente esas trabas que se exteriorizaban a través de mi imagen solo eran la punta del iceberg de cuestiones más profundas. Fue así que, para el final de la reunión ambas teníamos una idea más clara de donde venía el problema y que más allá de poder o no superar esas inseguridades, el entendimiento de las mismas era la clave para una evolución interior. Entré siendo una persona y me fui siendo otra. Por fuera seguramente era la misma, pero por dentro había algo que había cambiado; me sentía más liviana, más segura con quién era y con quién quería ser. Pequeños cambios pueden hacer mucho, porque muchas veces son esos pequeños detalles los que no nos permiten que sigamos nuestro camino, evolucionando hacia nuestra mejor versión.

Como asesora de imagen no fui a definir mi estilo, pero sorprendentemente me encontré con otra forma de cuerpo; con una mirada subjetiva me había auto estudiado y dado un resultado que no era el real. Es por eso mismo que necesitamos una mirada externa porque la mirada hacia uno mismo nunca puede ser objetiva.

„Necesitamos una mirada externa porque la mirada hacia uno mismo nunca puede ser objetiva.“

Como profesional fui a aprender de quien tiene tantos años de experiencia; como persona fui a resolver pequeñas cositas que en la sumatoria no me dejaban expresar quien realmente soy. Estaba estancada en quien había sido, pero como ser humano en constante evolución, mi imagen no estaba actualizada para comunicar la nueva mujer en la cual me he convertido.

Agradezco el haber dado este paso, fue una experiencia que me enriqueció más de lo esperado; y ahora si puedo asegurar que más que un gasto el asesoramiento de imagen es una verdadera inversión en uno mismo.

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