Como te ven te tratan

Nada más directo e inmediato que el mensaje que damos con nuestra imagen. En 5 segundos de mirar a una persona podemos darnos una idea general de quién es, qué hace, cuál es su estilo de vida, dónde vive y cuáles son sus gustos.

También es lo primero que varía al cambiar nuestros estados de ánimos. Cuando estamos deprimidos y estresados es natural dejar de cuidarnos; por el contrario, cuando la vida nos sonríe inmediatamente nuestras fuerzas renacen y volvemos a ser conscientes y ocuparnos de cómo nos vemos. Son procesos naturales del ser humano, ya sean hombre o mujer, que disfrute y siga la moda o que no lo haga en absoluto. Siempre nuestro estado de ánimo influye en nuestra voluntad y por ende en cómo nos vemos.

Pero si pensamos al revés, si abordamos el tema desde el punto de vista contrario, podemos decir que la mirada del otro influye en cómo nos va a tratar. Si una persona al verme percibe que soy simpática se relajará y me tratará en consecuencia. Por ende, es sumamente importante aceptar que, aunque no nos interese en absoluto cómo nos vemos, nuestra imagen le habla al otro de nosotros y ese otro nos tratará según cómo nos perciba.

Es así que, cuando somos conscientes del poder que tenemos en nuestras manos, podemos usarlo en favor nuestro para así influir en la percepción que tienen sobre nosotros los demás. Esto es muy importante por ejemplo en ámbitos profesionales, donde los contactos pueden abrirnos puertas y oportunidades laborales.

Muchas veces no es necesario gastar un gran presupuesto en un nuevo guardarropa, ni tampoco ser un seguidor de las tendencias; simplemente con pequeños cambios y detalles se puede pulir una imagen para comunicar correctamente cómo queremos que nos perciban y nos vean. Un nuevo corte de pelo, un cambio de color, o una nueva forma de cuidar la barba ya pueden hacer mucho por nosotros. Imagínense todo lo que se puede lograr cuando comenzamos a entender el poder que tiene lo visual, piensen en como los ven los de afuera y si realmente es cómo quieren ser vistos. Nada más incoherente que nos perciban de una forma diferente a lo que queremos.

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